Pequeclub. Tejiendo vínculos con El ovillo mágico

by Gema García Lorenzo

Este es el tercer año que formo parte del equipo de dinamización del pequeclub del CEIP Posidonia y en enero hemos leído en familia El ovillo mágico de Susanna Isern.

El Pequeclub de lectura es una iniciativa que dinamizo con mucho cariño como madre del cole, celebramos una sesión mensual donde un grupo de familias nos encontramos unidos por el deseo de compartir historias y hacer comunidad en torno a los libros.

Zona de cuentacuentos

Desarrollo de la sesión


A las 17:00 en la biblioteca del cole todo estaba preparado para recibir a las familias: la alfombra con los cojines para los peques, los objetos para la narración, los huevos musicales… Empezamos con nuestra canción de bienvenida, que ya empieza a ser ritual y pasamos a la zona de cuentacuentos. Julia, pequelectora de 3º de primaria y cómplice ya de muchas aventuras lectoras me acompaña en la narración.

Una mañana el erizo se despierta con un misterioso ovillo de lana clavado en sus púas. ¿Para qué querría él un ovillo? Su amiga araña, experta tejedora, lo animó a empezar a tejer. Los animales del bosque se acercan curiosos a su casa y el erizo teje algo para cada uno de ellos. TRICOTÍ TRICOTÁ… Una puntada por aquí, otra puntada por allá… Sin embargo, cuando el erizo finaliza sus tejidos, siempre ocurre algo asombroso e inesperado. ¡El ovillo es mágico!
Cada vez que el erizo teje, cantamos juntos:

Tricotí tricotá,
una punzada por aquí,
una punzada por allá.

Los peques acompañan con huevos musicales, ojos bien abiertos y sonrisas dibujadas en sus caritas.

Pausa activa y alfombra de observación

Después, la pausa activa. Nos convertimos en animales del bosque, saltamos entre piedras de colores, cruzamos un río, caminamos por un tronco estrecho en busca de equilibrio y llegamos a la madriguera.
Allí, unas imágenes nos esperan.

Nos sentamos en torno a la alfombra de observación y comenzamos a mirar.
¿Qué ves? ¿Qué pasa aquí? ¿Cómo se sienten?

Con sus palabras, los peques explican, observan, nombran. Clasificamos juntos. Reflexionamos.
¿Es fácil compartir? ¿Qué sentimos cuando lo hacemos? ¿Y cuándo no? El erizo nos propone retos para seguir pensando.

Alfombra de observación

Momentos de conexión en familia

Luego, es el momento de la manualidad. He preparado unos ovillos pequeños y agujas de plástico. Cada familia teje su ovillo, su pequeño símbolo de conexión. Sin prisa. A su ritmo. Estar juntos haciendo algo con las manos mientras algo más —invisible, pero real— también se va trenzando.

Y así, llegamos al final de la sesión de nuestro pequeclub en familia con El ovillo mágico.
Colorín, colorado este cuento se ha acabado y muy bien lo hemos pasado. Nos despedimos con un gran abrazo grupal.

Gracias por venir, por escuchar, por compartir. Seguimos tejiendo comunidad, puntada a puntada, cuento a cuento.
Nos vemos en la próxima.

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